El cansancio al volante no siempre se manifiesta de golpe: puede aparecer de forma silenciosa y poner en riesgo tu seguridad. Señales como bostezos frecuentes, cambios de carril sin razón, o no recordar los últimos kilómetros, son alertas que no debes ignorar.
Si identificas alguno de estos síntomas, haz una pausa. Detenerte a tiempo puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y una tragedia en la vía.
